Mi nombre es María de Fátima Suárez. Desde muy pequeña sentí que mi forma de percibir el mundo era diferente. Me atraía lo sutil, lo energético y todo aquello que escapaba a lo convencional.
Mi madre suele recordar cómo pasaba horas en el patio de casa, conectando con la naturaleza, imaginando e invocando los vientos con una rama que, en mi mundo, se convertía en una varita mágica. Siempre fui una persona sensible, intuitiva, creativa y profundamente soñadora.
Con el paso del tiempo, comencé a notar que muchas personas se acercaban a mí de manera espontánea para compartir sus historias, sus dolores y sus procesos personales. Incluso sin conocerme, encontraban en mí un espacio de escucha y contención. Acompañar desde ese lugar siempre me resultó natural y significativo.
Al finalizar mi adolescencia, atravesé una de las experiencias más desafiantes de mi vida: la pérdida de un ser querido en circunstancias muy dolorosas. Este hecho marcó un antes y un después, llevándome a transitar un período de profunda oscuridad emocional. Tiempo después, viví una relación atravesada por el maltrato, que me llevó a tocar fondo y replantearme por completo mi vida.
Fue en ese momento cuando decidí aferrarme a la fe, a la fortaleza interior y a la convicción de que era posible salir adelante. Así inició mi verdadero camino de transformación, autoconocimiento y sanación.
A través de distintas terapias holísticas y herramientas energéticas, logré reconstruirme, sanar heridas profundas y recuperar mi poder personal y amor propio.
Este recorrido no solo me transformó, sino que también me permitió comprender que cada experiencia vivida tenía un propósito: prepararme para acompañar a otros en sus propios procesos.
Hoy, mi vocación es guiar a quienes atraviesan momentos de dolor, confusión o bloqueo, ayudándolos a reconectar con su esencia y su propia luz.
En este camino también fue muy importante el acompañamiento de personas significativas en mi vida. Entre ellas, una amiga muy especial que me ayudó a conectar con mi nombre espiritual Aurora, elegido por un personaje que siempre ayuda a los demás y tiene una infinita paciencia.
Al momento de decirmelo conecté con él de inmediato como si me llamara así de toda la vida, incluso me siento más identificada con el nombre Aurora que con el nombre que eligieron mis padres.
En el presente, disfruto mis merecidas recompensas junto a un hombre maravilloso y a mi perrita amada sintiendome feliz, agradecida y bendecida de poder vivir de lo que mi alma siempre soñó… Cumplir con mi propósito de vida.
Gracias por llegar hasta aquí y permitirme compartir una parte de mi historia.
Será un honor poder acompañarte en la tuya.

